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TRES COMPAÑEROS EN LA SIERRA DE GUARA

 

Tres compañeros del Club dejan huella en la Sierra de Guara

Los tres mosqueteros en SomontanoEl pasado fin de semana en el pueblo de Alquezar, corazón de la Sierra de Guara, tres compañeros del Club disputaron distintas pruebas del circuito de la “Spain Ultra Cup”.

En la prueba Ultra de 102Km de distancia y 6000 de desnivel positivo, Jopi entro en la posición 14 de la general y tercero en su categoría. En esta misma prueba, era Ángel de la Morena quien entraba en el puesto 12 y cerraba así, tres pruebas Ultras de este circuito, otorgándole el reconocimiento de “Lobo Ibérico”, con entrega de premio. Recordad que Ángel fue tercero este año en el campeonato de Ultras de la FMM, que fue el GTP. 

En la prueba “Long Trail” de 52 km y más de 6000 m de desnivel acumulado, fue Fernando Valladares el que dio el do de pecho, a escasos minutos de poder hacer pódium en su categoría. De este compañero os dejamos la crónica, que merece la pena leer de esta carrera:

 

Long Trail de la Sierra de Guara, 8 y 9 de Octubre de 2016

52 km y más de 6000 m de desnivel acumulado acabados en 8 horas y 15 minutos. Este tiempo me valió la sexta posición de los veteranos de más de 50 años (aquí nos llaman Master!) y la posición 67 de la general. Una carrera muy dura: de los 350 que tomamos la salida, la completamos menos de la mitad (173). Trazado con zonas muy técnicas, con mucha piedra suelta, pero sobre todo destacó la durísima subida a un castillo ruinoso en el km 33: en solo 1,2 km a pleno sol y en un infierno de rocas móviles hubo que subir más de 700 m, una pendiente superior a la de muchos kilómetros verticales. Aquí se retiró mucha gente y algunos con pájaras severas necesitaron de nuestra ayuda (¡mis galletas cracker por ejemplo!) o tuvieron que ser rescatados.

 

 

 

Fernando Valladares SomontanoAlquezar, punto de arranque y llegada, es más que un pueblo, es todo un lujo y se vuelca con la carrera. Repican las campanas cuando llegan corredores, chupinazos con los primeros de cada categoría, gente por todos sitios dándote ánimos y felices de verte pasar. Son solo 200 habitantes pero parecen miles. Rodeado de paisajes increíbles, el circuito es inolvidable, con barrancos y vistas infinitas, con pasarelas voladas sobre los cañones y pasos fantásticos. Mucho corredor francés, incluso algunos ingleses y un brasileño. Nivel muy bueno, ambiente asombroso con Depa como gran comentarista y hasta con un rapero-runner cantando a la sierra de Guara. Voluntarios simplemente geniales, gritándote grandezas desde la otra punta de la montaña y llevando con diligencia unos avituallamientos galácticos.

Llego a meta feliz, cansado, pero no roto. Con ligeros calambres en los cuádriceps en la ultima hora de recorrido, calambres asimétricos porque aún sigo pisando desigual por temor inconsciente a dolores en la rodilla derecha. La rodilla perfecta, solo un par de veces se quejó de algún mal apoyo, aunque lo cierto es que me había tomado un antiinflamatorio (Voltaren) el día de antes por si acaso. El tobillo perfecto, perfecto. Y los gemelos también. Solo unos ligerísimos calambres al llegar: se han notado mucho las semanas de ejercicio diario específico de gemelos y soleos en los peldaños de casa. Unos masajes estupendos por los fisioterapeutas en meta seguidos de un gran baño con espuma en la habitación del hotel. Por la noche, eso si, muchas vueltas en la cama por unas piernas doloridas…

Me vino muy bien que tras la dura subida al castillo hubiera una larga bajada suave por pista de más de 10 km en la que podías ir rápido, en piloto automático y estirando bien las piernas. Me forcé a comer un poco de pasta y bastante fruta en el estupendo avituallamiento del km 36 y fue una buenísima idea. Pero tuve otra idea que no fue tan buena. Me atiborré de Coca Cola fría como un niño pequeño (un litro casi del tirón) y aunque en el momento me sentó de lujo luego me fue dando un poco de náuseas y hasta un flato que me obligó a parar y tumbarme unos minutos a la sombra de una encina.

Reflexiones: regulé mucho mejor la salida y los primeros 14 km que en otras carreras, las lesiones van remitiendo y están más que controladas, y estoy mejorando con la comida (menos geles, mas comida real, aunque aún hubo momentos de estómago chungo). Me cuesta entrar en carrera: hasta casi la tercera hora voy con algunos nervios, dudas, sufriendo más de la cuenta. Los bastones funcionaron muy, muy bien. Los usé en menos de una quinta parte del recorrido, pero fueron vitales. En las subidas descansan los riñones y permiten ir ligero; en subidas verticales con mucha roca evitan machacar innecesariamente los cuádriceps y dan mucha seguridad. El poder variar de zancada y de apoyos, y alternar con bastones, me  resultó clave para evitar calambres y sobrecargas.

Conclusión  final: Está claro que de momento esta es mi distancia (50-70k), sería una locura irme ya a más de 100 k en montaña. Poco a poco. Cuando culminábamos la subida a las ruinas del castillo maldiciendo en arameo, un caminante que nos animaba lo clavó: “Si, si, ahora puteando, pero cuando lleguéis ya estaréis pensando en cuál será la siguiente carrera”